-Bueno, aquí tienes el uniforme, el horario, las llaves-cogió algo metálico de su bolsillo-, y el mapa. Es la veinticuatro. En el sótano está el lavadero. Tienes que poner tu nombre en la etiqueta que está pegada en la lavadora que uses. Hay muchas, pero la segunda funciona...- no escuché nada más, porque me quedé mirando un extraño colgante que llevaba la señora mayor. Era de plata, y tenía una pequeña medalla con dos pequeñas piedras de color turquesa. No pude ver lo que representaban las gemas, así que aparté la vista. ¿De que me sonará?, reflexioné para mis adentros. La mirada se me fue desenfocando, y la voz de la chica me sobresaltó.
-... fría y es algo pequeña, pero creo que llevas pocas cosas, y te entrará todo en el armario. - Volví a la realidad. Me miró fijamente, intentando llamar mi atención.- Ya puedes irte... Si necesitas algo, aquí estamos para ayudarte. Sospecho que el uniforme te quedará un poco pequeño.
Sonrió con aspereza y se volvió. Yo sacudí la cabeza y separé el mapa del resto de las cosas. Me metí las llaves en el bolsillo de los vaqueros y abrí el mapa, tratando que no se me cayeran los demás objetos que sostenía entre mi brazo y mis costillas. La puerta estaba en la pared Este, a unos cincuenta metros de la recepción, y las maletas pesaban. Abrí la puerta con una suave patada, y, ya fuera, me puse a mirar a todos lados. El mapa era muy esquemático, fácil de entender, pero yo le deba vueltas y mas vueltas para no perderme. En un descuido, se me cayó el horario. Se deslizó suavemente por el suelo de mármol bicolor, para posarse lejos del porche de metal oxidado. Dejé las maletas en el suelo y fui a cogerla. Entonces, justo cuando me agachaba, sentí una presencia detrás de mi, y se me erizó el bello del cuello. Estiré la mano para coger el folio, y giré discretamente la cabeza. Estaba oscuro, y mi visión nocturna era pésima, así que solo vi una delgada y esbelta sombra negra detrás de mi...
Hola! Se que estos capítulos son... aburridos, pero ahora si que viene un "poco de accion". Mi mesenger : val_hold_on@hotmail.com
Besos, gracias por leer y ¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!
Val*
30/12/09
Cap. 3
26/12/09
Cap. 2
[...]
Varios jóvenes que pasaban por ahí en dirección al pequeño pueblo me miraron con cara de circunstancias. Yo los miré con cara de “atrévete a decirme algo”, y por lo visto funcionó, porque se fueron, riéndose.
De mi.
Creo que deberías pasar de todos... ¿no?
-Vale, quizá tengas razón.- me contesté mientras buscaba la recepción.
Bueno, no lo puedo negar, hablar con una misma no es propio de alguien con una buena salud mental, pero aprendes a llevarlo. Con tiempo.
Al fin la encontré. Era muy pequeña, pero estaba al lado de la puerta de entrada. Entré.
Dentro hacía mucho calor, y los dispositivos de calefacción no ayudaban. La pequeña habitación estaba dividida en dos por una delgada pared pintada de azul marino. Me quité la chaqueta y arrastré las maletas, que cada vez pesaban más, hasta el mostrador. Una chica de unos veinte años, de cabello dorado y liso y grandes ojos oscuros sacó la cabeza por la gran ventana que predominaba en la fina pared.
-¿Querías algo?- me preguntó. Maldije haber tomado la primera opción.
-Me llamo Iris Evening. Mi padre, Cian, ha llamado para matricularme.-señalé mis maletas, que ahora reposaban en el suelo. Se volvió hacia adentro, y yo me acerqué más a la ventanilla, lo suficiente como para espiar lo que hacía la mujer joven. Detrás de aquella pared estaba la chica hablando con otra mujer bastante mayor, pero que aún conservaba una belleza algo extraña, con su pelo negro y lacio, que ya empezaba a encanecer, cayéndole sobre los hombros, y unos inquietantes ojos verdes que parecían cambiar de color a cada pequeño movimiento de su rostro. Su mirada se posó en mi, y frunció el ceño.
Miré hacia otro lado, incómoda. Pero la curiosidad me hizo mirar otra vez hacia adentro, esta vez con más discreción. La chica le estaba susurrando al oído a la mujer más mayor. Esta asintió, con el ceño aún profundamente fruncido. La chica se acercó a una enorme impresora, pulsó unos botones y la máquina comenzó a escupir hojas.
Mientras la impresora... imprimía, ella entró por una puerta, al fondo de la habitación. Al cabo de unos segundos salió por aquella puerta con una bolsa de plástico transparente, con algo gris y azul oscuro.
El abominable uniforme, me dije. Buen título para una película de terror.
Reí por lo bajo. Cogió las hojas y se acercó a la ventanita.
Y ya.
Besos
Val*
12/12/09
Capítulo uno: Planes de fuga
Bueno... Here we go again! Decidí seguir esta historia, porque recibí comentarios favorables sobre el prólogo. Ahora sí, quiero explicar que ultimamente no voy avanzando mucho, se me ocurren escenas, diálogos... Pero no... no se como expresarlo con palabras. Por ese motivo tardaré más en colgar, y, lloviendo sobre mojado, los exámenes me atosigan xD Espero que disfrutéis este primer capítulo, que es muy cortito, pero ya subiré más :)

23/11/09
Lo siento
Hola...
Siento haberos dejado así, pero estoy en 3º de la E.S.O., y hay que estudiar...!
Quería contaros que estoy escribiendo La Llave otra vez, desde el principio.
Quiero que lo leáis y me deis vuestras opiniones, las necesito! Lo colgaré ahora, pero sólo el prólogo. ¡Comentadme si os gusta, y si queréis que empiece a colgar esta, que es un poco más detallada!
Gracias. Por cierto, decidí cambiarle el nombre a Aile, le voy a poner Shannon... Es un río de Irlanda, el sitio donde está ambientado mi libro. Si tenéis algo que decir no os haré ni caso, escucharé las sugerencias, y tal. Besos
Val*
Emití un alarido taladrador; aquella extraña sombra acabó por hacerme gritar, de dolor, porque, seguramente, moriría allí, a manos de Marian. Y de ira, porque sabía que ella iría a por Seth y por Loren -no me importaba Alanah-, en cuanto acabara conmigo. Grité otra vez, sin poder evitar sentir el escalofriante vacío que dejaba a su paso, en mi alma, la oscuridad que emitía aquella piedra verdosa, unida a un collar, que Marian había colocado alrededor de mi cuello. Intenté arrancármelo, pero cada vez que lo tocaba, una violenta corriente eléctrica me sacudía. Las lágrimas inundaron mis ojos. Me llevé la mano a la cara, intentando secármelas. Oí un golpe seco y un gemido. Agucé el oído para saber que era lo que pasaba, reprimiendo el terrible dolor que oprimía mi corazón con su garra helada. Una extraña luz verde-azulada apareció en la puerta.
Marian, que había estado observándome mientras me retorcía de dolor, de rodillas en las baldosas de fría piedra, se envaró y se puso de pie, con cautela.
Aunque la curiosidad estaba ahí, el dolor penetrante era peor, y grité con fuerza repetidas veces.
La sombra de la puerta emitió un grito de la más terrible ira, como un grito de guerra.
Y Seth apareció en la enorme habitación, con sus ojos plateados brillando con furia. Loren estaba a su lado, y venía corriendo, enarbolando a Mirrow Clover, y con una expresión de odio y desesperación pintada en su pequeño rostro. Alanah avanzaba despacio, sin el menor interés en lo que me estaba ocurriendo.
Venían para salvarme. A mí. A la Llave.
28/10/09
Encuesta cerrada y encuesta abierta
¡Hola de nuevo!